Caso práctico: Operación Whitecoat







(Imagen obtenida de: US Army Project CD-22. URL: https://usarmywhitecoat.com/)

Se sabe que la Armada de los Estados Unidos de América llevó a cabo, entre los años de 1952 y 1973, una serie de experimentos en humanos con la intensión de desarrollar una defensa sólida en caso de una amenaza de ataque biológico. Estos experimentos se llevaron a cabo durante el periodo que duró la Guerra Fría, con la intensión de estar preparados en caso de que la URSS desarrollara armas biológicas que Estados Unidos no fuera capaz de combatir; los voluntarios de los experimentos eran aquellas personas que habían sido enlistadas en el ejercito de los Estados Unidos, y que sin embargo no iban al campo de batalla directamente. Era considerada otra forma de servir a su país durante el periodo de guerra. Gran parte de los voluntarios fueron miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, conocida a nivel mundial como una institución cristiana que sigue las enseñanzas del Antiguo Testamento, y llevan a cabo obras caritativas y apoyo en salubridad en numerosos países alrededor del mundo. Estos voluntarios se negaban por su misma creencia a ir a pelear a la guerra, por lo que se ofrecieron como voluntarios en las pruebas militares. Esto desató una gran polémica no solo entorno a la milicia, sino también sobre los Adventistas y su misión humanitaria, pues a partir de una serie de eventos sospechosos durante las investigaciones, surgió la sospecha de no tratarse de un programa de desarrollo de defensa contra un ataque biológico, sino como la generación de nuevas armas biológicas. (American Patriot Friends Network , 1998)


A partir de la experimentación llevada a cabo durante la operación, se obtuvieron avances en el área de la medicina. Durante la operación, se realizaron pruebas por primera vez sobre la vulnerabilidad y protección del ser humano por medio de los voluntarios, se desarrollaron y probaron nuevos y efectivos sistemas de contención de riesgos biológicos, y el desarrollo de una vacuna efectiva contra la fiebre del valle de Rift (RVF por sus siglas en inglés), entre otras cosas. Existen numerosas perspectivas sobre la ética y el motivo con que se desempeñó el proyecto, ya que las opiniones se dividen entre aquellos voluntarios que están orgullosos con su participación y aportación a su nación y al estudio de la medicina (como se logra apreciar en un pequeño fragmento del documental de History Channel “Human Guinea Pigs” del año 2000, en que los voluntarios consideran un gran honor el llevar a cabo esta tarea, que nunca miró hacia atrás y jamás se ha considerado un héroe. (Jones, 2014)), y aquellos que consideran que su ayuda fue utilizada con el fin equivocado y contra lo que ellos aceptaron hacer. (Documental en inglés “Human Guinea Pigs” aquí: https://vimeo.com/82595487)


Los Adventistas en gran medida sintieron las “practicas” médicas, más como una “experimentación” con voluntarios. Se llega a hacer hincapié importante en este aspecto en el Informe Belmont, en el cual se establece que hay una notable diferencia entre “práctica” y “experimentación”. En lo que se refiere a una práctica, ésta ya es una intervención diseñada con el único fin de mejorar o promover el bienestar del individuo, y que tienen una expectativa razonable de éxito. En cuanto a la experimentación, se refiere a esto con algo casi completamente nuevo, no probado o diferente. Cuando un procedimiento es absolutamente nuevo, debe ser colocado en fase de investigación formal para determinar si es seguro y efectivo. (Centro de Documentación de Bioética de la Universidad de Navarra, 2003)
  
(Imagen obtenida de: Religion & Ethics Newsweekly, URL: http://www.pbs.org/wnet/religionandethics/2003/10/24/october-24-2003-operation-whitecoat/15055/)

Uno de los momentos en que se hace más evidente del posible uso del estudio con intenciones bélicas fue después de un accidente en Skull Valley, Utah, a unas 30 millas de una zona secreta de experimentación de armas químicas de la Armada, el día 13 de marzo de 1968, siendo reportado el día 24, mismo mes, mismo año. Se dio la propagación de una niebla compuesta por mortal “gas nervioso”, que acabó con 6,400 ovejas en el área. A pesar de no haber víctimas humanas, este suceso fue parteaguas en la historia del proyecto Whitecoat, pues la sociedad comenzó a darse cuenta del enorme daño que podía causar la experimentación con agentes químicos y biológicos, y su potencial uso como arma contra la URSS. En este punto, muchos voluntarios, sobre todo los Adventistas del Séptimo Día, comenzaron a dudar de los motivos éticos y morales de la investigación. Se habían ofrecido con la intensión de apoyar en tiempos de necesidad, en caso de un ataque, para tener una cura lista. No se encomendaron al uso de la experimentación para fines bélicos. (American Patriot Friends Network , 1998)


En el propio informe Belmont, se menciona que el sujeto de la experimentación debe recibir toda la información necesaria para formar parte del proyecto: el proceso de investigación, los propósitos (que en este caso son dudosos incluso hasta la fecha), riesgos y beneficios que se prevén; procedimientos alternativos y una declaración que ofrece al sujeto la oportunidad de hacer preguntas y de retirarse de la investigación si lo considera necesario. (Centro de Documentación de Bioética de la Universidad de Navarra, 2003)


Sin embargo, a pesar de las teorías sobre el deseo de usar los conocimientos recabados con este proyecto como arma durante la guerra, se debe apreciar que respetaba en mayor medida la autonomía del individuo. Todos y cada uno de los voluntarios llegaron por su propia cuenta, con el deseo de servir a su nación en épocas de necesidad, y sin tener que luchas necesariamente. Por otro lado, el simple hecho de aplicar agentes biológicos y microbiológicos contradice el juramento Hipocrático, a partir del cual el médico promete nunca administrar un veneno o agente dañino al paciente, incluso siendo solicitado por éste; jamás se dañará al paciente físicamente, pues la intención y labor del médico es preservar la salud. En este caso, se considera que el juramento se quebranta en orden de un bien mayor, que sería la cura a las enfermedades con las cuales podían ser atacados los norteamericanos en cualquier momento.


De igual manera, se debe tener en consideración uno de los puntos más importantes estipulados en la Declaración de Helsinky, que menciona que de ser posible que la continuación del proyecto fuese dañina para la persona, la investigación debe suspenderse. En este aspecto, la operación Whitecoal no cumple con ello, debido a que se conocían los efectos de los organismos utilizados en las pruebas, y debido posiblemente a un exceso en las cantidades y un largo tiempo de exposición, los voluntarios desarrollaron males crónicos, como fuertes palpitaciones crónicas, fiebres durante largos periodos de tiempo, entre otros síntomas. La declaración Helsinky nació en el año de 1964, por lo que para el desarrollo del experimento, a partir de este año se debió haber seguido esta guía. (CONAMED, n.d.)






Bibliografía
American Patriot Friends Network . (11 de 08 de 1998). Project Whitecoat: The Adventist Contribution to Biowarfare. Obtenido de http://www.apfn.org/thewinds/1998/11/project_whitecoat.html
Centro de Documentación de Bioética de la Universidad de Navarra. (2003). Informe Belmont. Principios y guías éticos para la protección de los sujetos humanos de investigación.
CONAMED. (n.d.). Declaración de Helsinky de la Asociación Médica Mundial.
Jones, K. (2014). Human Guinea Pigs, History Chanel, Aug 2000 (Full Film). Obtenido de https://vimeo.com/82595487



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